Que pequeña es la ciudad para encontrarnos por tercera vez en esta esquina de chocolate, listos para zarpar en bifurcación.
Hay nieve en el mar, cubriéndolo todo con un blanco fulgente natural. Rompiendo en la arena, en las rocas, en los sucios muelles, en la gente con la mirada super lúcida, mirando en la lejanía de un socavado mar; emperador de secretos apagados.
Buscando imágenes en un segundo de rígidez. Encontrando sonidos y tesoros provenientes de una extraña garganta. Yo que te encontré y no te buscaba.
Deseabas el sabor del frío debajo del Sol. Extraviada, errática, zigzagueando irónicamente vos, exploradora en tierras lejanas. Yo feliz por cruzarme con tus ojos una vez más de agónica emoción.
Sos linda, bella con tu porte de visionaria, de aventurera extenuada; tu rubor y tu metal son artesanos finos de ternura. Querés un poco de mar y te contentás con el lago. Mi flash eterno, mi mejor fotografía. Amarte en silencio es lo mejor de mí. Quedarme a oscuras lo peor.
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